Papos abre su primer local en Santiago de Compostela:
43 años después, la esencia sigue intacta
En un sector tan cambiante como la hostelería, cumplir 43 años no es casualidad: es señal de que algo se está haciendo bien. Y si no, que se lo digan a Papos. Desde que abrió sus puertas en un pequeño local de la calle Venezuela, en septiembre de 1982, esta bocatería se convirtió en un clásico de Vigo gracias a su forma de entender la comida: sencilla, honesta y con sabor a casa.
Hoy, más de cuatro décadas después, Papos inicia una nueva etapa. El negocio, ahora liderado por Óscar —hijo de los fundadores, José y Lourdes— no solo se ha asentado en su espacio renovado en Vigo, sino que acaba de dar un paso histórico: la apertura del primer local fuera de la ciudad, en Santiago de Compostela.
Un nuevo Papos, la misma esencia de siempre.
El nuevo local está situado en la Rúa Fernando III O Santo, número 18, y abrió sus puertas con una inauguración a la altura del momento: DJs como Kaixo y Xiari pusieron ritmo a la celebración, se repartió merchandising gratuito y los cien primeros visitantes se llevaron un bocadillo de regalo.
La elección de Santiago no fue casual. “Escogimos la ciudad por su proximidad a Vigo y su ambiente universitario”, explica Óscar. Una combinación perfecta para un concepto como el de Papos: comida abundante, sabrosa y con precios que no espantan al bolsillo.
El espacio, de 120 metros cuadrados, luce la nueva imagen de la marca, más actual y gastronómica, pero sigue guardando detalles que conectan con el origen familiar del negocio. En la entrada, los clientes encontrarán una foto de José y Lourdes, homenaje a quienes empezaron todo. También destaca una moto colgada en la pared, que hace guiño a la que preside el local de Vigo.
Bocatas y burgers que ya son historia
Si algo no cambia en Papos es su oferta gastronómica. El nuevo local mantiene los clásicos que han acompañado a generaciones, como el bocata Lourdes, auténtico emblema de la casa, o las hamburguesas “de toda la vida”, esas que ya casi no se encuentran.
La receta del éxito también se mantiene intacta: el mismo pan de hace más de 40 años, el bacon sabroso de siempre y una forma de cocinar sin artificios, donde manda el sabor.
A los clásicos se suman burgers premium, platos combinados generosos, bowls, perritos y raciones pensadas tanto para universitarios como para cualquiera que busque comer bien sin complicarse.
Un crecimiento que acaba de empezar
Con la llegada a Santiago, Papos inicia un proceso de expansión que afronta con ilusión y con una misión muy clara: crecer sin perder su autenticidad. Mantener la esencia familiar es la brújula que guía cada paso, dentro y fuera de Vigo.
Este nuevo local es solo el comienzo de una etapa que promete llevar la experiencia Papos a más ciudades, siempre con el mismo espíritu que nació en 1982: sabor honesto, buen rollo y una forma muy propia de hacer las cosas.
