Llegar a Santiago de Compostela después de hacer el Camino es una mezcla rara entre cansancio, emoción, hambre y ganas de celebrar. Hay quien abraza la Plaza del Obradoiro, quien busca una ducha eterna… y quien termina el día sentado delante de un bocata de Papos con unas patatas recién hechas y una cerveza fría.

Y sinceramente, nos parece un final bastante digno.

Desde nuestra apertura en Santiago de Compostela, muchos peregrinos se han convertido en clientes habituales nada más terminar el Camino de Santiago. De hecho, ya son varias las reseñas que nos dejan caminantes que llegan directamente con la mochila al hombro buscando algo claro: comida rica, abundante, rápida y con sabor de verdad.

En Papos Santiago puedes encontrar desde nuestros bocatas más míticos, como el Especial Lourdes, hasta hamburguesas, raciones, opciones veganas y platos perfectos para recuperar fuerzas después de kilómetros y kilómetros de Camino.

El famoso Lourdes, uno de los bocadillos más conocidos de Vigo y ahora también de Santiago, lleva pollo receta Papo’s, york, bacon ahumado, queso, lechuga, espárragos, mayonesa, tomate restregado y pan de centeno. Un clásico que lleva décadas acompañando noches, resacas, celebraciones… y ahora también finales de etapa.

Además, muchos peregrinos destacan algo que para nosotros es casi tan importante como la comida: el trato cercano. Porque después de caminar cientos de kilómetros, a veces también apetece llegar a un sitio donde te reciban con buen rollo, música, ambiente y una carta capaz de arreglar cualquier cansancio.

Nuestra bocatería en Santiago está situada en pleno centro, muy cerca de la zona histórica y del ambiente del Camino, convirtiéndose en una parada perfecta tanto para quienes terminan la ruta como para quienes simplemente buscan comer bien en Santiago de Compostela.

Así que ya sabes: si haces el Camino de Santiago y quieres celebrarlo como se merece… aquí te espera un bocata serio.

Papos Santiago

Bocadillos, hamburguesas y comida casera en Santiago de Compostela. Porque el Camino termina en la Catedral… pero muchas veces continúa en la mesa.